Delcy Rodríguez acusa a María Corina Machado de convertir su regreso a Venezuela en un «show»

Delcy Rodríguez cuestionó públicamente el regreso de María Corina Machado a Venezuela y lo describió como un «show», en medio de las tensiones políticas que acompañan el proceso de diálogo en el país. La presidenta interina hizo sus declaraciones el lunes en una intervención transmitida por la televisión estatal, después de que la dirigente opositora reapareciera en público el día anterior.
Machado llegó de forma sorpresiva a Barquisimeto y emprendió un recorrido de unos 400 kilómetros hacia Caracas. Durante el trayecto, miles de personas la saludaron con banderas venezolanas y consignas de libertad. La opositora volvía tras diez meses fuera del país; había salido en secreto en diciembre para recibir el Nobel de la Paz, después de pasar casi un año escondida, según el artículo.
«Podría evitarse el show, ahí están los aeropuertos», dijo Rodríguez. Aunque afirmó que espera que el diálogo siga siendo un espacio para la participación política y la convivencia democrática, también reprochó a quienes, según ella, perjudicaron a Venezuela al pedir sanciones y acciones externas. El chavismo sostiene que la oposición promovió las sanciones estadounidenses impuestas durante la última década; en 2024, el Gobierno abrió una investigación contra Machado por traición a la patria.
Desde el entorno de Machado respondieron con una señal de apertura. Su portavoz, Claudia Macero, declaró a Unión Radio que la opositora está dispuesta a sentarse con Rodríguez o con quien sea necesario, siempre que haya claridad y una agenda de trabajo. Machado también dijo que no bloquearía las negociaciones iniciadas en agosto, aunque no fue incluida en la mesa de diálogo.
El regreso de la dirigente reavivó las expectativas sobre su posible papel en las conversaciones. Macero sostuvo que la ciudadanía siente que falta una silla en la mesa y que Machado debería escuchar las propuestas de la gente e incorporarlas al debate. Mientras tanto, Rodríguez ha expresado disposición al diálogo, pero sus críticas muestran que la relación entre ambas figuras continúa marcada por la desconfianza.
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